La perspectiva de las pedagogías emancipatorias

Entendemos por pedagogías emancipatorias al complejo entramado de tradiciones, enfoques, miradas, debates, proyectos pedagógicos, lineamientos de políticas educativas y prácticas de la enseñanza que, desde una perspectiva crítica respecto de los sistemas educativos modernos y su papel en la reproducción de las relaciones sociales capitalistas, proponen o despliegan iniciativas pedagógico-didácticas orientadas a incidir desde distintos ámbitos en lo específicamente educativo con miras a la transformación del orden social vigente.

Este enfoque fue consolidándose a partir del trabajo articulado de los cinco equipos de investigación que conforman el Departamento de Educación del Centro Cultural de la Cooperación Floreal Gorini, en cuyo seno fue configurándose una mirada común respecto de los fenómenos educativos. Ello tiene lugar en el marco de un largo proceso de debate y discusión entre líneas de trabajo en principio disímiles, tales como el análisis de prácticas pedagógicas desarrolladas en las aulas por docentes de distintos niveles; los escritos de pedagogos nuestroamericanos como Simón Rodríguez y José Martí; los aportes de las experiencias educativas de Organismos de Derechos Humanos en nuestro país y el análisis crítico de una serie de lineamientos de políticas educativas de carácter neoliberal en documentos internacionales –el programa Metas 2021–, así como también su despliegue concreto en la Ciudad de Buenos Aires en el marco de la gestión del PRO desde 2007.

Cuando analizamos la educación desde una perspectiva sustancialmente teórica y política, comenzamos a advertir una serie de rasgos, características o componentes que consideramos “debería tener” una educación emancipadora. Utilizamos el condicional ya que desde este enfoque, la emancipación no deja de ser una apuesta política y pedagógica  cuyo correlato en la práctica puede asumir diversas formas.

Cabe señalar entonces que la educación no es ni deja de ser reproductivista, enajenadora, homogeneizante, liberadora, contrahegemónica o emancipadora de un día a otro, dado que todas éstas y otras formas de abordaje y designación de lo educativo constituyen nada más ni menos que categorías de análisis  abstractas. Sabemos que, como toda relación social, la educación es dinámica, compleja, situada y se encuentra atravesada por relaciones de saber y poder, por tanto debe ser abordada atendiendo a sus múltiples dimensiones.

A su vez, cuando estudiamos los escritos de pedagogos nuestroamericanos, como es el caso de Simón Rodríguez, José Martí, Luis Iglesias, Jesualdo Sosa o, las hermanas Olga y Leticia Cossetini, no lo hacemos simplemente para satisfacer nuestro propio deleite, sino por el contrario, en clave de un necesario rescate crítico y actualizado del acumulado pedagógico emergente de nuestra propia historia.

Finalmente, cuando analizamos, promovemos o desplegamos aquello que hemos denominado prácticas pedagógicas emancipadoras, nos situamos en el nivel del aula, donde cotidianamente tienen lugar prácticas de la enseñanza que se caracterizan, desde nuestra perspectiva, por apuntar hacia la desenajenación de los procesos de enseñanza y aprendizaje en el ámbito de las instituciones educativas.

Quienes integramos el Departamento de Educación del CCC sabemos que el análisis de aquellas experiencias educativas concretas que apuntan a la formación de hombres y mujeres sensibles, libres, críticos, comprometidos y solidarios constituyen el punto de partida de cualquier intento de construcción de una pedagogía emancipatoria. Sabemos también que se trata de iniciativas que se encuentran dispersas en espacio y tiempo, y que nuestra principal tarea consiste en avanzar en procesos de articulación teórica y política entre aquellas experiencias educativas que en la actualidad se encuentran fragmentadas.

 

Un pensamiento en “La perspectiva de las pedagogías emancipatorias

  1. Coincido en desarrollar estas perspectivas de las pedagogías emancipatorias que tienen su origen en nuestros educadores latinoamericanos. Acuerdo también con los diferentes educadores latinoamericanos.mencionados, pero estimo que también se hace necesario mencionar en esta referencia, al pedagogo argentino Aníbal Ponce, (1898-1938) quien en sus pocos años de vida, se destacó como docente, biógrafo de los actores políticos y escritores más destacados, como Sarmiento, Wilde, Avellaneda, entre otros. En 1936 es exonerado de sus cátedras y se exilia en México, donde fue rector de la Universidad de Morelia. Esta apretadísima síntesis de su rica historia como docente simplemente es una referencia a un pedagogo que bregó por una educación al servicio de su pueblo.

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